jueves, 11 de agosto de 2011
Tan chiflado como un cocodrilo con urticaria
Te pondrá frenética... o te dejará en la impotencia de la derrota.
Tratar de zafarse del abrazo de un oso es cosa fácil, comparado con el esfuerzo de liberarte de un hombre Libra. Si intentas escapar, te persuadirá con argumentos tan lógicos e inteligentes que no tendrás la menor esperanza de rebatirlos a menos que te hayas graduado en Derecho. Además de ejercitar contigo su inigualable capacidad de razonamiento, se mostrará tan caballero y gentil que te olvidarás de esa frustrante incongruencia de su naturaleza que antes te fastidió. Y cuando te sonría, algo te pasará por dentro.
A partir de ese momento, habrás perdido la batalla.
Acorázate, y vuelve la cabeza cuando él sonría. Tápate con algodón los oídos cuando empiece con sus convincentes argumentos, con esa voz de seda que te hace erizar los pelitos de la nuca.
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