Increíble pero cierto.
Casi me muero ahogada corriendo hacia la estación de autobuses, los cordones de mis zapatos nuevos han decidido ponerse rebeldes a mitad de camino y justo cuando iba a poner pie en la guerra (paso de peatones) el semáforo me ha dicho "quieta pará", segundos más tarde me he hecho la superheroína delante de la policía.
Gracias mi querido ALSA por esperarme pese a que haya cogido la mala costumbre de estafarte
lunes y (como diría un gran catedrático) miérdoles.

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