martes, 4 de junio de 2013

La verbena

La agarró por la cintura justo cuando la orquesta se arrancaba con una lenta de Sabina.          
-¿Dónde has aprendido a bailar tan bien? -preguntó mirándolo a los ojos.
-Por ahí.
-Con unas y con otras.
-Igual que tú con unos y con otros -contraatacó- .¿O vas a decirme que aprendiste practicando delante de un espejo?
Ella echó la cabeza atrás y pestañeó con unas sonrisa perezosa.

-Dicen que los hombres que bailan bien son dinamita en la cama -comentó con una risita-. Porque saben llevar el ritmo como nadie.

-¿Cuánto has bebido, ojos de gata?  
-Solo un vodka con limón.


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